Se denomina gas (palabra inventada por el científico flamenco Jan Baptista van Helmont en el siglo XVII, sobre el latín chaos) al estado de agregación de la materia en el cual, bajo ciertas condiciones de temperatura y presión, sus moléculas interaccionan solo débilmente entre sí, sin formar enlaces moleculares, adoptando la forma y el volumen del recipiente que las contiene y tendiendo a separarse, esto es, expandirse, todo lo posible por su alta energía cinética. Los gases son fluidos altamente compresibles, que experimentan grandes cambios de densidad con la presión y la temperatura.

A la hora de hablar de gas tenemos que determinar que varias son las señas de identidad
que los identifican claramente respecto a otros tipos de fluido. Así, entre las mismas se
encuentra el hecho de que existe una gran distancia de vacío entre las partículas que lo
conforman lo que trae consigo que sea posible su comprensión.
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